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UN PASEO POR LAS NUBESPor muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes. |
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March 15
SED DE AMOR Se hunden mis manos en el oscuro mar de tu cabello, alborotado por la vehemencia del viento que atestigua nuestro encuentro. Se deslizan suavemente sobre sus tenues olas hasta detenerse en la orilla de tu cuello, donde mis labios dejan la huella de su paso en la tibia arena de tu piel. Se adentra mi mirada en las profundidades de tus ojos, que destellan la luz del sol que reina en tu interior. Puedo ver en sus cristalinas aguas un precioso arrecife de corales envuelta en un aura resplandeciente y pura, tu alma se muestra en cada etéreo reflejo. Un poco más abajo, allá donde descansan las blancas perlas de tu boca, la luna dibuja en la superficie de tu cara la curva más delicada y hermosa que jamás exista. Naufraga mi sentido común en tu sonrisa dulce y bella, colorean de rubor mis anhelantes besos la comisura de tus labios, se desata el deseo de amor que guardamos dentro. Resuena el eco de mis latidos en las suntuosas montañas de tu pecho, fundido con el mío. Entre mis dedos, las flores de tus senos sienten las cálidas caricias de mis manos, ávidas de tu cuerpo. Se deslizan levemente hacia tu espalda recorriendo cada centímetro, apenas con las yemas de los dedos, mientras se estremece tu piel a su tacto. Ladera abajo, las palmas de mis manos encumbran el monte de Venus llenándolas de fogosidad, de plenitud, de vida… Languidecen las falanges de mis dedos en la húmeda vaguada donde confluyen tus piernas, devorados por el ardiente furor de la oquedad que guarda tus ansias, tu deseo, tu pasión desenfrenada… Allá donde mi boca se embriaga del elixir de tu vientre. Allá donde irrumpe, finalmente, atraído por la lujuria, mi sexo sediento. En un excitante ir y venir, sacian su sed de amor tu cuerpo y el mío… mientras se ahogan mis sueños en el manantial de mis ojos que no te ven cuando despierto y me traen a la amarga realidad. Datrebil
February 09
SENTIR ES…
Sentir... no es más que dejarse llevar por aquello que acarician los sentidos: Ver... En el parque del barrio correr a los niños tras una pelota de trapo esbozando mil sonrisas. El arco iris reflejado en tus ojos que me hablan en silencio mientras pintan mis pupilas de colores y brillos. Degustar... A la orilla de la playa un delicioso helado con caramelo al son arrítmico del ir y venir de las olas. El sabor hechizante de tus besos en mis sedientos labios que te sueñan, que te esperan. Oler... La fresca fragancia de una rosa que abre sus pétalos al alba embriagando el cuerpo y el alma. En tu cuello sutil y delicado, el aroma de tu piel tersa y ávida de amor y de locura. Oír... El canto alegre de los pájaros volando libres como juguetonas cometas entre las nubes de los sueños. De tu encantadora voz las palabras que dan tanto miedo y que, para siempre, el corazón guarda. Tocar... La suave carita de un recién nacido tan sólo con un dedo llamándolo hijo mío. Con mis torpes manos tu cálido cuerpo desnudo fundido en la pasión de mis abrazos.
Datrebil
February 04
QUISIERA FUNDIRME EN TU CUERPO
Quisiera tenerte cada noche entre mis brazos fundiendo mi alma a la tuya igual que la ola se aferra a la orilla antes de ser por el mar engullida desvaneciéndose en la arena
- sin zozobrar en el intento -.
Desnudarte con el susurro de suaves palabras que embelesen tu oído, mientras mis dedos recorren tu espalda esculpiendo dulces caricias y mis besos se deshacen en tu cuello, terso y delicado, embriagado de tu aroma
- sin imaginar el momento -.
Quisiera que tu piel fuera el papel donde pueda escribir con mis manos los poemas enamorados que dicta un corazón ciego y loco, amándote en cada verso impreso en tu cuerpo hasta que la tinta embadurne tu alma y la mía con los designios de la pasión y la locura
- sin que todo quede en un sueño -.
Datrebil
October 22
¿POR QUÉ BRILLAN LAS ESTRELLAS?
Son muchas las veces que al cielo he mirado, buscando en la oscuridad de la noche, la luz de las estrellas. Cerraba los ojos y soñaba despierto que podía tocarlas mientras su mágico resplandor se me escapaba entre los dedos; volvía a abrirlos y observaba que aún eran más las centellas que acompañaban a la luna en su solitario navegar por el ancho y negro mar del firmamento. Era un encantador momento, un místico instante en el que todo desaparecía de mi mente… Tan sólo una cuestión rondaba mi cabeza, siempre me preguntaba: ¿Por qué brillan las estrellas? Y aunque procuré resolver mi duda, nunca alcancé una resultado concluyente…
Hoy que te miro a los ojos y me ciegan su hermosura, puedo decir convencido que he encontrado la respuesta. Es el candor de las hermosas miradas de las mujeres reflejadas en las amargas lágrimas que la luna derrama en su envidioso devenir, a merced de su lindeza por saberse que ellas menos bella. Clama al cielo su desdicha, encelada se lamenta, llora Selene la pena de ver en las mujeres la belleza que anhela. Ilumina la noche con millones de asteroides que dejan su estela como la mariposa de sueños en su lánguido volar.
Quizá por eso me encante observar las estrellas; tal vez por eso se dibuje en mi cara una sonrisa cada vez que encuentro en la espléndida Osa Menor la centella que más brilla, la Estrella Polar. Es en ella donde se irradia el inmaculado relucir de tus ojos, la deslumbrante pureza que emerge de tu mirar cual si fueran los resplandecientes pétalos de una preciosa rosa blanca.
Es la lágrima de luna donde se refleja tu hermosura, donde tu belleza interior deja su huella, es aquella estrella que orienta mi alocado destino, guía de mi errante caminar…
Sí… Es por eso… que brillan las estrellas.
Datrebil
July 10
UN ENCUENTRO SOÑADO
Caía la tarde, se perdía en el mar un cielo teñido de cálidos naranjas y rojos, bello tapiz se extendía desde el horizonte hasta la infinidad del firmamento. Las suaves olas azuladas contrastaban con la amalgama de color de tan hermoso atardecer, efímero cuadro que da paso a la noche.
Un muchacho, vestido de blanco inmaculado, baja hacia la orilla de la playa con una botella de Lambrusco, en una mano, y dos copas de fino cristal, en la otra. Lleva la camisa entreabierta, pareciera dejar escapar su corazón para que vuele libre como lo hacen los pájaros, como la cometa que se deshace de las prisioneras manos del niño que juega en la playa; o, quizá, la llevara desabotonada para aliviar el nervioso calor que pudiera sentir, acercándose al fin el encuentro con su amada. En el ojal, una rosa blanca enardecía su belleza
Ella, esperaba sentada en la arena, junto al mar. Su mirada se perdía en el infinito, embriagada por el devenir de las olas que se desvanecían bajo sus pies descalzos. La ligera brisa ondeaba su pelo, los últimos rayos de sol dibujaban en el suelo su sutil silueta... expectante, anhelosa...
Él llega al lado de ella, coge su la flor del ojal de su camisa y la coloca en el cabello de su amada, enardeciendo su belleza. Ella se levanta y une sus labios a los de él; no hubo alguna vez, beso más tierno, más cariñoso...
Dejó él las copas y la botella en el suelo, junto a la toalla donde estaba sentada ella, y pasearon por la playa cogidos de la mano. Conversaron largo y tendido, de un tema y de otro... se besaron, se abrazaron... Aprovecharon juntos las últimas horas de la tarde, disfrutando cada instante.
El colorido cielo dio paso a una plácida noche, la luna y las estrellas no quisieron perderse tan prometedora velada, y tornaron de alegría el oscuro firmamento con brillantes haces de luz. Ya en el punto de encuentro, él descorchó hábilmente la botella de Lambrusco, se sirvieron unas copas y brindaron por tan encantador momento.
Entre el deleite del chispeante elixir, se sucedieron besos y caricias, abrazos y miradas... El ambiente tomaba temperatura, la pasión se desencadenada entre ambos, sus cuerpos se buscaban... y se encontraban...
Suavemente, poco a poco, se despojaban de sus ropas... Piel contra piel, se enarbolaba la fogosidad del encuentro... El uno bebía de los labios del otro, el otro probaba el sabor del cuerpo del uno...
En el cielo, la luna y las estrellas eran fieles testigos del derroche de amor de la pareja. Se fundían sus almas en un ir y venir de caderas, un ardiente baile de placer que danzaban al unísono de sus enérgicos latidos. Se amaron... se gozaron...
... durante toda la noche...
... durante toda la vida.
Datrebil
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